Altea se transforma en un campo de batalla

Altea se transforma en un campo de batalla: así son los Moros y Cristianos que toman sus calles cada septiembre

 

 

 

Durante unos días de septiembre, las calles de Altea cambian por completo. Las bandas de música, los trajes, las comparsas y el sonido de la pólvora convierten la localidad alicantina en el escenario de una de sus celebraciones más espectaculares: los Moros y Cristianos.

No es una representación teatral que se pueda ver desde la distancia. Los protagonistas de la fiesta recorren las calles, desfilan con sus comparsas y participan en diferentes actos que recrean el enfrentamiento entre los dos bandos.

 

 

Una fiesta en la que la historia sale a la calle

 

Los Moros y Cristianos forman parte de las Fiestas Mayores de Altea en honor al Santísimo Cristo del Sagrario y San Blas. La celebración está declarada Fiesta de Interés Turístico Autonómico de la Comunidad Valenciana.

Durante las fiestas, las calles se llenan de las llamadas filaes, las agrupaciones que representan a los bandos moro y cristiano. Cada una cuenta con su propia indumentaria, música y personalidad, creando un espectáculo especialmente llamativo durante los grandes desfiles.

La música tiene además un papel protagonista. Las entradas están acompañadas por bandas que avanzan junto a las comparsas mientras los participantes lucen elaborados trajes.

 

 

Pólvora, embajadas y enfrentamientos

 

Una de las características que hace diferente a esta celebración es la presencia de la pólvora.

El programa tradicional incluye actos de alar-do y tiroteo, en los que las comparsas recrean el enfrentamiento entre los dos bandos mediante disparos de arcabucería. También se representan las conocidas embajadas, en las que cada bando trata de conseguir la rendición del contrario.

En uno de estos momentos, la Embajada Mora precede a la rendición cristiana, mientras que en otro de los actos se representa la Embajada Cristiana y la rendición mora.

Todo ello convierte el centro histórico de Altea en un escenario muy diferente al que los visitantes encuentran durante el resto del año.

 

 

Los grandes desfiles llenan Altea de color

 

Entre los momentos más esperados se encuentran las entradas de las comparsas.

La Entrada Mora y la Entrada Cristiana llevan a las diferentes filaes por las calles de Altea acompañadas por sus bandas de música. Los participantes desfilan con trajes inspirados en las culturas mora y cristiana, algunos de ellos especialmente elaborados y espectaculares.

La combinación de música, vestuario, pólvora y participación popular hace que estos desfiles sean uno de los grandes atractivos de las fiestas.

 

 

Una celebración que también conserva la tradición

 

Aunque los grandes desfiles son probablemente la imagen más conocida, los Moros y Cristianos de Altea forman parte de un programa festivo mucho más amplio.

Las celebraciones incluyen actos religiosos, pasacalles, ofrendas, música y diferentes actividades alrededor de las fiestas mayores.

La documentación oficial del Ayuntamiento muestra cómo la celebración se estructura alrededor de numerosos actos que combinan la tradición festiva y religiosa con la participación de las filaes.

 

 

¿Cuándo se celebran los Moros y Cristianos de Altea?

 

Los Moros y Cristianos se celebran cada año durante las fiestas mayores de septiembre.

Las fechas concretas y el programa de actos pueden variar de una edición a otra. Por eso, quienes quieran asistir deben consultar el programa oficial correspondiente al año de celebración.

 

Consulta aquí todos los detalles de los Moros y Cristianos de Altea, sus fechas y el programa de actos.

 

 

Una de las fiestas que merece la pena descubrir en Alicante

 

Para quien visite la provincia de Alicante en septiembre, los Moros y Cristianos de Altea ofrecen una manera diferente de conocer una de las tradiciones festivas más características de la Comunidad Valenciana.

Durante unos días, la localidad deja atrás su imagen habitual y se llena de música, color, pólvora y desfiles.

Y es precisamente esa transformación la que hace que merezca la pena acercarse a Altea cuando sus calles se convierten en el escenario de los Moros y Cristianos.